La vida es triste -...es dura, amarga y pesa!,
lloró Darío. Pero si mi boca
la carnal rosa de tus labios besa,
mana sangre de amor la áspera roca.
Ya no es dura ni es triste ni es amarga
la vida, cuando entera se resume,
entre mis brazos, en la leve carga
de tu cuerpo, y su aliento en tu perfume.
Es eso: es ese cuerpo, es ese instante
que mi fervor hasta los bordes llena,
que de sí colma tu abandono amante
cuando tu dulce cuello de azucena
doblas sobre mi pecho jadeante,
blanca sirena de la mar serena.
París, 21 Enero 1942
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